Cómo dejar las drogas (es posible si sabes cómo)
Recuerdo hace años cuando ya no podía más. Quería parar de consumir pero no sabía cómo dejar las drogas.
Todo eran dudas, miedos, desesperación…e incluso rechazo a tener que exponer mi vida, delante de un grupo de desconocidos, que nada tenían que ver conmigo (qué equivocado estaba sobre todo en esto último).
Si estás leyendo esto, probablemente estás en esa situación y no sabes si de verdad se pueden dejar las drogas, porque lo has intentado miles de veces por tu cuenta y nada de lo que has hecho ha funcionado.
Pero déjame decirte una cosa; sí se puede dejar las drogas y además para siempre. Sólo necesitas un plan estructurado, supervisado por profesionales y darte el tiempo suficiente para que tu cerebro y tu vida se reorganicen.
Por qué es tan difícil dejarlo
Dejar las drogas es difícil porque tu cerebro cambia por completo.
Durante los años de consumo, nuestro sistema de recompensa se adapta a recibir placer solo a través de la sustancia. Y cuando intentamos dejarlo, todo nos sabe a poco y nada más nos produce satisfacción.
Nos levantamos sin energía, sin ganas, sin motivación… Y acabamos volviendo a consumir para liberarnos por un rato de la sensación de vacío que sentimos. Por eso cuesta tanto dejarlo sin las herramientas adecuadas, porque nuestro propio cerebro nos convence de volver a consumir para aliviar ese dolor que sentimos, incluso cuando no queremos hacerlo y sabemos que en cuestión de horas vamos a estar peor de lo que estábamos antes.
Los errores que cometen la mayoría
Intentarlo solo:
Al principio todos creemos que podemos dejarlo solos, y de hecho durante alguna temporada incluso lo conseguimos, pero luego volvemos a consumir puntualmente y otra vez vuelta al ciclo de malestar, al sentimiento de culpa, al miedo…
Dejar la droga es un proceso que necesita de ayuda profesional y un tratamiento bien estructurado.
Sin eso, no aprendemos a gestionar nuestras emociones y siempre volvemos a caer.
Pensar que es solo cuestión de fuerza de voluntad:
No se dejan las drogas a base de fuerza de voluntad. Una vez que hemos desarrollado la adicción, la fuerza de voluntad desaparece, porque nuestro cerebro está completamente desregulado.
No cambiar el entorno:
Intentar dejarlo mientras seguimos rodeados de los mismos lugares, personas o rutinas. Para dejar las drogas, tenemos que cambiar el entorno, y por supuesto nuestros hábitos, comportamientos y actitudes. Si no lo hacemos así, es cuestión de tiempo que volvamos a caer.
Querer resultados rápidos:
El cerebro tarda meses en volver a equilibrarse. La prisa por sentirte “normal” solo nos genera frustración y nos lleva a la recaída. La recuperación tiene sus tiempos y cuanto más corremos, menos avanzamos.
Negar el problema:
La mayoría minimizamos lo que nos pasa y acabamos comparándonos con otros “yo no estoy tan mal como fulanito”. Y esto es muy normal, porque acabamos rodeándonos de gente que consume más que nosotros, porque de esa forma la adicción puede seguir haciendo su trabajo y no nos sentimos tan mal.
Pero en algún momento acabamos consumiendo solos… y ya no hay nada que nos difumine nuestra realidad.
Lo que de verdad funciona
Después de intentarlo una y otra vez nosotros solos, llega un momento en el que te das cuenta que no puedes y que no basta con querer dejarlo. Hay que hacerlo con ayuda especializada.
Y aunque cada uno tenemos nuestras circunstancias, hay 3 cosas comunes a toda recuperación:
- Pedir ayuda profesional
El primer paso para dejar de consumir es pedir ayuda.
Buscar ayuda no es un signo de debilidad, sino de inteligencia.
Cuando te dejas ayudar, el camino se hace mucho más llevadero, porque un orientador que ha pasado por donde tú, te va a decir exactamente los pasos que tienes que ir dando. Además de que tendrás que trabajar otros aspectos de tu salud mental con especialistas como psicólogos y en la mayoría de los casos con un psiquiatra.
- Reconstruir tu entorno
No basta con alejarte de los lugares o personas del pasado, tenemos que crear un entorno nuevo, donde podamos recuperarnos y para eso, movernos en un ambiente terapéutico durante unos meses, es clave.
Esto significa cambiar rutinas y amistades.
A veces duele más dejar ciertos vínculos que dejar la propia sustancia, pero solo cuando nos rodeamos de personas y hábitos que suman, la recuperación empieza a consolidarse.
- Empezar una rutina estable
El vacío que deja el consumo tenemos que llenarlo con un planing diario, que incluya horarios de tus actividades, comidas, deporte, tareas del hogar, descanso, terapia, familia…
Hay que huir en la medida de lo posible de la vida descontrolada que llevamos cuando estamos en consumo.
Cumplir con la rutina y con las obligaciones, hace que poco a poco vayamos recuperando la calma y la autoestima.
Además esto provoca cambios casi instantáneos en nuestro humor, ayudándonos a creernos de una vez, que podemos salir de donde estamos.
Terapia y acompañamiento: el punto de inflexión
Hay un momento en el que nos damos cuenta, que ya no podemos más y que necesitamos que alguien nos ayude, a dejar de consumir.
Podemos tener la mejor intención, pero sin acompañamiento, nos damos contra una pared una y otra vez.
La terapia —especialmente la grupal— es el punto donde todo empieza a cambiar
Cuando empezamos a escuchar a otras personas que están pasando por lo mismo, ocurre algo que se queda grabado para siempre: dejamos de sentirnos raros o diferentes.
Y entendemos que tenemos una enfermedad mental que nos ha hecho gestionar nuestra vida, de una forma nefasta.
Nos damos cuenta de que todos tenemos miedos, vacíos, frustraciones… y que la clave no es esconderlos, sino aprender a gestionarlos.
Las terapias grupales y en especial el método Minnesota se centra justo en eso: aprender a identificarte con otros, escuchar sus historias y verte reflejado en ellas.
A través de esa conexión y de la terapia cognitivo-conductual, poco a poco, recuperamos la motivación, la esperanza y la confianza en nosotros mismos.
Cómo empezar hoy
Si has llegado hasta aquí, probablemente llevas tiempo pensando en pedir ayuda para dejar las drogas, pero aún no sabes por dónde empezar.
Estás en el mismo punto que todos justo antes de entrar en tratamiento.
El camino comienza con el paso más difícil -e importante- que vas a dar en tu vida: pedir ayuda.
A partir de ahí, tienes que buscar un grupo terapéutico, un tratamiento de adicciones o una terapia online que siga el modelo que hemos comentado (terapia cognitivo conductual en sesiones grupales, a poder ser centrado en el Método Minnesota).
Eso sí, nadie se recupera de la noche a la mañana, tienes que ser consciente que un tratamiento es un proceso largo y duro en algunos momentos, pero merece la pena tanto, que con el tiempo lo único que echas en falta es no haber dado el paso mucho antes.
Hablar con un profesional y sentirte comprendido, te ayudará a dar el paso que llevas tanto tiempo intentando dar.
Lo importante es que empieces cuanto antes.
El paso que lo cambiará todo
La recuperación empieza cuando tomamos una simple decisión; pedir ayuda
Créeme, de verdad: algo tan sencillo como una llamada de teléfono nos cambia la vida para siempre.
No porque la llamada en sí sea milagrosa, si no porque habrás roto la barrera que te impide dejar de consumir.
Y aunque el camino no sea fácil, cada paso que des a partir de ahí te acercará a la persona que siempre has querido ser: alguien con valor, con fuerza y con ganas de vivir.
