TENGO UNA ADICCIÓN

La adicción es un trastorno crónico y recurrente del cerebro caracterizado por la búsqueda compulsiva y el uso continuado de una sustancia o la repetición de una conducta, a pesar de sus consecuencias negativas en la vida de la persona. Implica una alteración en los sistemas de recompensa, motivación, memoria y control de impulsos, lo que provoca:

  • Pérdida de control sobre la conducta o consumo.
  • Deseo intenso o “craving”.
  • Tolerancia (necesidad de aumentar la cantidad o frecuencia).
  • Síndrome de abstinencia al interrumpir.
  • Persistencia en el comportamiento pese al daño personal, social o laboral.

La adicción puede desarrollarse tanto hacia:

  • Sustancias (alcohol, drogas, medicamentos).
  • Conductas (juego, tecnología, compras, sexo, etc.).

No se trata de una falta de voluntad, sino de una condición compleja con factores biológicos, psicológicos y sociales, que requiere abordaje terapéutico especializado.

Es importante entender que:

  • No es falta de voluntad.
  • Tiene base psicológica y neurológica.
  • Requiere tratamiento profesional.

Señales de alerta

Si tú tienes una adicción, puedes identificarte con sensaciones como:

  • Sentirte solo o haber perdido relaciones importantes.
  • No reconocerte a ti mismo.
  • Sentir que has perdido el control de tu vida.
  • Recaer una y otra vez sin poder evitarlo.

Reconocerlo es el primer paso hacia la recuperación

TENGO UN FAMILIAR CON ADICCIÓN

Si un familiar tiene una adicción

Es habitual sentir:

  • Cansancio, frustración o engaño constante.
  • Culpa o responsabilidad por la situación.
  • Sensación de estar atrapado en un círculo sin salida.
  • Dudas sobre cómo ayudar o convencerle de tratarse.

También necesitas apoyo: la adicción afecta a todo el entorno familiar.

La negación es considerada la primera fase de la adicción, gran parte de la población adicta no considera que tenga una adicción porque aún no ha tenido problemas graves en su vida cotidiana.

Poniéndote tu o tu familiar en manos de profesionales como nosotros, evita que la adicción pueda llegar a provocar despidos de empleo, rupturas sentimentales, aislamiento familiar, e incluso otros mayores que puedan desembocar en problemas económicos o incluso con la ley.

En algunas áreas como el uso de redes sociales, la percepción de adicción es menor, aunque el consumo puede llegar hasta más de 8 horas diarias. Lo que desemboca en falta de sueño, carencia de concentración y aislamiento social y familiar.

Primera consulta gratuita

¿Se puede salir de una adicción?

Sí. La recuperación es posible.

  • La adicción no se “cura” definitivamente, pero se puede controlar.
  • El objetivo del tratamiento es:
    • Controlar impulsos.
    • Evitar recaídas.

Recuperar la vida personal, social y emocional.

El papel clave del reconocimiento y la ayuda

  • Para la persona adicta:
    • Reconocer el problema es el primer gran paso.
    • Pedir ayuda profesional es imprescindible.
  • Para la familia:
    • Ayudar a que la persona tome conciencia.
    • Acompañar sin caer en la sobreprotección.
    • Seguir pautas profesionales.

La implicación familiar aumenta significativamente las probabilidades de recuperación.

Cómo es el tratamiento

Evaluación inicial

Se realiza una valoración:

  • Psicológica.
  • Psiquiátrica (si es necesario).
  • Personalizada según el tipo y grado de adicción.

Factores para decidir el tipo de tratamiento

Se tienen en cuenta:

  1. Tipo de adicción.
  2. Tiempo y frecuencia de consumo.
  3. Impacto en la vida (familia, trabajo, etc.).
  4. Entorno (si favorece recaídas).
  5. Implicación familiar.

Modalidades de tratamiento

  1. Tratamiento ambulatorio
  • Sin ingreso.
  • Compatible con la vida diaria.
  • Adecuado en casos menos graves.
  1. Programa residencial
  • Duración aproximada: 3 meses.
  • Atención 24/7 en un entorno controlado.

Incluye fases:

  • Desintoxicación (si hay sustancias).
  • Deshabituación.
  • Prevención de recaídas.

Se realiza en un entorno sin estímulos negativos para facilitar la recuperación.

La adicción destruye, pero también se puede recuperar la vida

Pedir ayuda no es debilidad, es el inicio del cambio

Tanto la persona afectada como la familia necesitan apoyo